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El impacto en la industria de las ciberamenazas en Europa

cyberattack

Los ciberataques golpean cada vez con mayor intensidad y rapidez, mientras que Europa tiene dificultades para responder con la misma agilidad. 

Hospitales fuera de servicio. Redes eléctricas atacadas. Procesos electorales manipulados. No se trata de problemas informáticos aislados, sino de interrupciones operativas que ponen de manifiesto la rapidez con la que los incidentes cibernéticos pueden paralizar servicios críticos.

Juhan Lepassaar, director ejecutivo de la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA), resume claramente la magnitud de la amenaza en Europa:

«No estamos a la altura. Estamos perdiendo la batalla, por un amplio margen».

La intensidad de los ataques no muestra indicios de disminuir, y lo que antes se consideraba un riesgo digital bajo ahora es un problema a nivel europeo, con las empresas industriales sufriendo las consecuencias.

Los fabricantes y mayoristas dependen de que sus sistemas se mantengan activos constantemente, así como de disponer de cadenas de suministro estrechamente conectadas y datos precisos en tiempo real. Cuando los sistemas se ven comprometidos, la producción se ralentiza, las entregas se detienen y se pierde la confianza de los clientes. A pesar de ello, muchas empresas intentan hacer frente a la situación con sistemas antiguos, datos fragmentados y conocimientos internos limitados.

Las empresas industriales de tamaño medio de Europa sienten la presión, y los datos lo dejan claro.

En la actualidad, la ciberseguridad es la prioridad estratégica número uno de las empresas industriales de tamaño medio de Europa, por delante de la digitalización y la sustitución de los sistemas de planificación de recursos empresariales. 

Al mismo tiempo, el 42 % de las empresas admiten que la ciberseguridad supone su mayor carencia digital, siendo esta la competencia más ausente en el sector. Por eso, las empresas buscan apoyo en las tecnologías emergentes. De hecho, el 30 % considera que la IA será una herramienta fundamental en materia de ciberseguridad y detección de riesgos.

El mensaje está claro: las organizaciones saben que la seguridad es importante. Pero muchas aún no disponen de lo necesario para protegerse eficazmente.

Las empresas industriales están especialmente expuestas

A diferencia de las organizaciones exclusivamente digitales, las empresas industriales operan en entornos físicos y digitales. Las plantas de producción, los almacenes, las redes logísticas y los sistemas administrativos están cada vez más conectados.

Y, mientras que esa conectividad brinda grandes oportunidades, también expone a las empresas a más amenazas.

Si a esto se añaden unos requisitos cada vez más estrictos en torno a la privacidad de los datos, la declaración de información medioambiental y la trazabilidad de los productos, la presión no hace sino aumentar. Hoy en día, la seguridad no consiste solo en detener los ataques. Se trata de proteger las operaciones, conservar la confianza en el cumplimiento reglamentario y garantizar la continuidad de la empresa.

La realidad es cruda: la mitad de las empresas afirman haber sufrido algún tipo de violación o ataque cibernéticos en los últimos 12 meses. 

Para muchas empresas, no es una cuestión de si se producirá una interrupción, sino de cuándo.

La concienciación no es lo mismo que la preparación

Las empresas industriales de tamaño medio de Europa entienden claramente la magnitud del problema. 

La ciberseguridad encabeza la lista de prioridades. Las empresas son conscientes de sus carencias en cuanto a competencias digitales. La inversión en tecnología está aumentando. Sin embargo, la ejecución sigue siendo difícil.

Los sistemas desconectados dificultan la visibilidad. Los sistemas de planificación de recursos empresariales antiguos ralentizan el progreso. Los equipos siguen sufriendo por la escasez de competencias en ciberseguridad, sistemas de planificación de recursos empresariales e IA. Mientras tanto, los requisitos reglamentarios se siguen endureciendo.

Saber que se está expuesto no es lo mismo que estar preparado, y ahí es donde se encuentran hoy muchas empresas, atrapadas entre amenazas crecientes y sistemas digitales que no se diseñaron para este nivel de complejidad.

La siguiente pregunta es inevitable: si los enfoques tradicionales en torno a la seguridad ya no son suficientes, ¿cómo sería un modelo más resiliente?