¿Está su tecnología a la altura de su ambición?

El crecimiento a gran escala implica incrementar significativamente la complejidad de unas operaciones que, con frecuencia, se diseñaron para un modelo de negocio más sencillo.
Nuevas ubicaciones conllevan el uso de nuevas divisas, nuevos entornos normativos y nuevos retos logísticos. Cada nuevo mercado trae consigo expectativas distintas por parte de los clientes y dinámicas competitivas diferentes. Las nuevas líneas de productos añaden presión a las cadenas de suministro, la planificación de la producción y los informes financieros, que se crearon para lo que era la empresa, no para en lo que se está convirtiendo.
Las empresas que se desenvuelven bien en esta situación no lo consiguen gracias a un esfuerzo excepcional ni a personas con un talento fuera de lo común, aunque ambas cosas ayudan. Lo consiguen porque sus sistemas se han diseñado para adaptarse. Operaciones gestionadas desde una única plataforma. Informes financieros consolidados entre distintas ubicaciones sin intervención manual. Cadenas de suministro con suficiente visibilidad para adaptarse cuando algo cambia en una parte del mundo y repercute en otra.
Según el estudio de Forterro sobre las empresas industriales medianas de Europa, el 57 % de las empresas industriales coinciden en que quienes se resisten a modernizar sus sistemas tendrán dificultades para conservar su cuota de mercado. Las empresas que están tomando la delantera no están esperando a ver si esto se cumple.
El coste oculto de crecer sobre cimientos frágiles
Existe un tipo de crecimiento que, aunque parezca tener éxito desde fuera, resulta agotador desde dentro. Las empresas que crecen más rápido de lo que permite la capacidad de sus sistemas cubren las carencias con procesos manuales, soluciones alternativas y personal que dedica mucho tiempo a gestionar una complejidad que debería automatizarse.
El coste no siempre es visible de inmediato, pero se acumula. A pesar del crecimiento, los márgenes no aumentan, ya que los costes operativos se incrementan a la par que los ingresos. Entrar en un mercado nuevo lleva más tiempo de lo necesario porque los sistemas no están diseñados para gestionarlo con eficacia. Tomar decisiones sobre dónde invertir a continuación se vuelve más difícil porque nadie tiene una visión clara y consolidada del rendimiento de toda la empresa.
Las empresas que crecen adecuadamente invierten en asentar los cimientos antes de que aparezcan las carencias, no cuando se empiezan a notar las consecuencias de dichas carencias.
El crecimiento conectado en la práctica
El crecimiento sostenible requiere operaciones diseñadas para escalar, no para simplemente adaptarse a los cambios. En la práctica, esto implica la colaboración de varios elementos:
- Plataformas que admiten operaciones en múltiples ubicaciones, divisas y mercados sin necesidad de soluciones específicas para cada nuevo contexto
- Integración de finanzas, ventas, logística y producción en todas las áreas de la empresa, no solo en cada centro o región
- Visibilidad en tiempo real de la situación global para que la dirección pueda tomar decisiones con confianza sobre dónde invertir, dónde expandirse y dónde frenar
- Sistemas que crecen con la empresa en lugar de tener que sustituirse cada vez que se alcanza un nuevo nivel de complejidad
Cuando se asientan los cimientos, el crecimiento se convierte en un multiplicador. Añadir un nuevo mercado o una nueva línea de productos se asienta en lo que ya existe, en lugar de poner de manifiesto sus límites.
El crecimiento y la madurez digital están estrechamente relacionados
La razón por la que las empresas tienen dificultades para crecer es casi siempre la misma por la que tienen dificultades con la resiliencia, el control y la inteligencia: sistemas fragmentados, datos desconectados y operaciones diseñadas para una versión más simple de la empresa que la que aspiran a ser.
Abordar la madurez digital no es un requisito previo para el crecimiento que deba completarse de antemano. Es lo que hace que el crecimiento sea sostenible, repetible y menos problemático cuando surge la oportunidad.
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